Se conmemora el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, instaurado por la Organización Internacional del Trabajo para promover entornos laborales seguros y saludables y rendir homenaje a las víctimas de accidentes y enfermedades profesionales.
La jornada tiene como propósito crear conciencia sobre la importancia de la prevención y fortalecer la cultura de seguridad en los centros de trabajo. Este año el eje central está dedicado a los riesgos psicosociales, como el estrés, la sobrecarga laboral, la falta de conciliación y la precariedad, que representan una amenaza creciente para la salud de los trabajadores.
La OIT estima que cientos de miles de muertes anuales están vinculadas a estos factores, lo que evidencia la urgencia de actualizar las políticas y normativas de prevención. En distintos países se realizaron jornadas técnicas, conferencias y campañas de sensibilización, mientras gobiernos y sindicatos insistieron en la necesidad de integrar la salud mental en las estrategias laborales.
La fecha coincide además con el Día Internacional en Memoria de los Trabajadores Fallecidos y Heridos, lo que refuerza su carácter de homenaje y compromiso global. Más allá de un día simbólico, esta conmemoración es un llamado a gobiernos, empresas y trabajadores a asumir la responsabilidad compartida de garantizar entornos seguros, dignos y saludables, adaptados a los nuevos desafíos.