Recientemente fue publicada en la Gaceta Oficial de la República de Cuba la Resolución 60 que establece lo relacionado con el aumento salarial al sector presupuestado en nuestro país. Se ofrece varios enfoques que ayudarán a un mejor entendimiento colectivo de la misma y, sobre todo, a que cada familia cubana sepa qué esperar y cómo se reflejará este paso en la economía del hogar.
Con la firma de las resoluciones 14 y 15 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social —publicadas en la Gaceta Ordinaria número 60, del 17 de julio de 2026— el salario mínimo del país quedó fijado en 3 210 pesos mensuales. Esto significa, en términos llanos, que ningún trabajador, pertenezca al sector que pertenezca, podrá recibir un salario escala por debajo de esa cifra. Para quienes laboran por tarifa horaria, el mínimo asciende a 16 pesos con 84 centavos.
Pero este incremento va mucho más allá: provoca un corrimiento de todos los grupos de la escala de complejidad que se aplica en el sector presupuestado. Dicho de otro modo, todos los trabajadores del sector —operarios, administrativos, técnicos, cuadros y personal de servicios— verán crecer su salario escala, en correspondencia con el grupo que ocupan. La medida beneficia a más de un millón de personas y representa un esfuerzo presupuestario estatal de 42 500 millones de pesos anuales.
Una de las mayores preocupaciones de las familias cubanas —donde a menudo coinciden educadores, personal de la salud pública, entre otros — era si los pagos adicionales por años de servicio, máster o doctorado sufrirían alguna merma. Todas esas retribuciones se conservan intactas, como parte del justo reconocimiento a estos sectores vitales.
Así, el Personal Médico especializado de II grado pasa de cobrar 5 810 pesos a 8 880 pesos (un aumento de 3 070 pesos), y en el caso de la Enfermería ve crecer su salario escala de 4 610 a 7 045 pesos (2 435 pesos de incremento). A esas sumas se seguirán añadiendo los pagos por años de servicios prestados, carga asistencial, condiciones especiales de trabajo, nocturnidad y las categorías científicas.
Los pagos adicionales por ostentar el título de Máster (440 pesos) o el grado científico de Doctor (825 pesos) no se modifican; son cuantías que se mantienen según lo aprobado en la Resolución 15 de 2026.
La nueva escala consta de 32 grupos. En el primero se ubican los cargos de menor complejidad, con un salario escala de 3 210 pesos para jornadas de 44 horas semanales. A medida que se asciende en la escala, el salario crece: un técnico superior recién graduado que cumple servicio social arranca en el grupo XII (5 520 pesos); un profesional universitario en igual condición, en el grupo XIII (5 825 pesos). Los cuadros se sitúan entre los grupos XVII (7 045 pesos) y XXII (8 880 pesos), con los cargos de mayor responsabilidad en las administraciones provinciales llegando hasta los grupos XXIX y XXX, en dependencia del territorio.
El incremento aprobado abarca únicamente el salario correspondiente a la escala de complejidad. Las autoridades reconocen que no ha sido posible emprender una reforma integral de los salarios, debido a la compleja situación económica y a las limitaciones financieras del Presupuesto del Estado. Se trata, explican, de un primer paso importante dentro de las transformaciones laborales y salariales en marcha.
¿Y las unidades presupuestadas con tratamiento especial?
La nueva escala salarial también rige para las UPTE. Aquellas que financian la totalidad de sus gastos con ingresos propios mantienen la facultad de establecer su organización salarial, conforme a los Decretos 127 y 138 de 2025. Las que cubren parcialmente sus gastos con ingresos podrán aplicar sistemas de pago siempre que incrementen sus ingresos productivos y no eleven la subvención estatal. En las unidades presupuestadas puras, la actividad autofinanciada que arroje resultado positivo podrá retribuir a los trabajadores directamente vinculados, sobre la base del incremento de los ingresos y el aporte individual.
La medida comenzó a aplicarse desde el primero de julio de 2026, pero se hará efectiva con el cobro de los nuevos salarios en el mes de agosto. De modo que será al recibir la próxima remuneración cuando las familias noten el aumento.
El contexto actual no es impedimento alguno para la aplicar de la medida. Cuba sigue asediada por un bloqueo económico recrudecido que asfixia sus finanzas. Aun así, el Estado da este paso, convencido de que la justicia social se construye también en la nómina de quienes sostienen a diario los servicios públicos.
La premisa de "Que nadie quede atrás" no es una consigna vacía: es el espíritu que recorre estas resoluciones. Los trabajadores de servicios, el personal técnico de la salud, los educadores de primaria, los administrativos del gobierno local… todos, sin excepción, serán alcanzados por un movimiento salarial que, aunque insuficiente aún para vencer todas las estrecheces, demuestra la voluntad política de seguir protegiendo a quienes más aportan al país.
Desde el hogar, toca ahora comprender las cifras, compartir la información veraz y seguir defendiendo, con el esfuerzo cotidiano, ese socialismo que se empeña en no dejar a nadie desamparado.