El recrudecimiento de las sanciones y el Bloqueo de los Estados Unidos ha tenido un impacto diferenciado y profundamente adverso sobre las mujeres cubanas, quienes cargan con la mayor parte de las responsabilidades domésticas y de cuidado.
Al dedicar más de 35 horas semanales a estas tareas y ser jefas del 46% de los hogares, ellas enfrentan de manera directa la escasez de alimentos, medicamentos y recursos básicos, lo que incrementa su vulnerabilidad y limita su autonomía.
La falta de anticonceptivos, pruebas médicas y atención oportuna afecta su salud reproductiva y materna, mientras que los cortes de energía y la carencia de transporte agravan los riesgos durante embarazos y emergencias obstétricas.
La crisis sanitaria golpea con especial fuerza a las mujeres en su doble rol de cuidadoras y pacientes. La mortalidad infantil, que ha alcanzado 7,6 por cada 1.000 nacidos vivos, refleja no solo la falta de insumos médicos, sino también la sobrecarga emocional y física que recae sobre las madres.
La imposibilidad de acceder a suplementos nutricionales para recién nacidos de bajo peso, como ocurrió con la negativa de la empresa NUTRICIA, coloca a las mujeres en la angustiosa situación de no poder garantizar la supervivencia de sus hijos. Además, la escasez de medicamentos esenciales para pediatría y nefrología obliga a las madres a enfrentar riesgos de invalidez y complicaciones graves en sus hijos, sin alternativas de tratamiento.
El bloqueo también refuerza desigualdades estructurales de género. La escasez y el aumento de precios afectan de manera desproporcionada a las mujeres, quienes deben resolver la alimentación y el cuidado en condiciones de precariedad. La imposibilidad de recibir remesas o reunirse con familiares en el exterior incrementa la carga emocional y económica, generando sufrimiento y aislamiento. Estas medidas, al restringir la autonomía femenina y desconocer sus necesidades diferenciadas, consolidan un sistema patriarcal que limita su participación plena en la vida pública y política.
En oncología y reproducción asistida, las mujeres son nuevamente las más afectadas. La falta de pruebas de diagnóstico molecular retrasa la atención de pacientes con cáncer de mama, mientras que la imposibilidad de adquirir medios de cultivo para fertilización in vitro reduce las opciones de quienes buscan formar una familia. En ambos casos, las sanciones se traducen en pérdida de oportunidades vitales y en un deterioro de la calidad de vida femenina.
En resumen, el bloqueo no solo compromete la salud y la supervivencia de la población en general, sino que constituye una forma de violencia estructural contra las mujeres. Al limitar su acceso a recursos básicos, aumentar su carga doméstica y restringir su autonomía, las sanciones profundizan la desigualdad de género y vulneran derechos fundamentales. El impacto sobre las mujeres cubanas es doble: como cuidadoras que sostienen la vida en condiciones de escasez y como ciudadanas cuyo desarrollo personal y social se ve truncado por las restricciones impuestas.
Con estas palabras, convocamos a todas las mujeres al acto que se realizará, mañana a las 8 de la mañana en el Parque Mariana Grajales
Las invitamos a participar activamente, porque la voz de cada mujer es indispensable para defender nuestros derechos, proteger a nuestras familias y avanzar hacia una sociedad más equitativa. “Unidas por la dignidad y el amor a Cuba”,